jueves, 15 de diciembre de 2016

.....Y llega otra Navidad.... Esta es la fecha más bonita que ocupa el calendario, para todas aquellas personas que creemos en ella.  No importa que el año haya sido algo peor o mejor que el anterior, pues al final llega esa fecha tan esperada  que nos ofrece tan magno acontecimiento, y la alegría nos invade. Yo la aguardo con impaciencia, pues me encanta. Me gusta el ambiente que se respira en las calles y en los comercios; Me gusta la alegría con que la gente se  desplaza por las calles abarrotadas de la ciudad, comprando los adornos navideños y regalos que ofrecerán a las personas que quieren; Me gusta mirar los Belenes que montan en los comercios, y visitar la Plaza Mayor, para comprar alguna que otra figurita más para el mío. Y me gusta ver las luces encendidas de la ciudad, que con sus brillantes colores hacen  que a los que las miramos nos parezca puramente una belleza,
Disfruto con los preparativos de la cena de ese día, pensando si se habrá acertado con el menú, aunque eso es lo menos importante, ya que lo que realmente merece la pena es ver como la mesa está a rebosar de cariño.  
En definitiva, la Navidad es la festividad que a mí más me gusta; Antes,  porque la disfrutaba con mis padres y hermanos, y ahora, porque la disfruto con mis hijos y nietos.
Lo que deseo es que esta tradición perdure en el corazón de todos aquellos que la vivimos con alegría.
¡¡Félices fiestas para todos!!

Conchita Zabala.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Recuerdos

Durante estos últimos días, he estado dedicada a sacar del lugar donde los dejé, los recuerdos de mi despedida de mujer trabajadora, para dedicarme a seguir trabajando, pero tan solo para el bienestar de mi casa y mi marido.
He encontrado tarjetas con las firmas de todos los compañeros, con preciosas dedicatorias que en su día me emocionaron y que  ahora, al releerlas, me han emocionado también. De ésto hace ya siete años, aunque a mi me parece que sea más reciente. 
Recuerdo claramente el día de la despedida; Aperitivo, besos, fotos, charla del jefe, cubriéndome las espaldas, ya que yo no podría haber dicho ni sabido decir nada en absoluto; Y lagrimitas, claro. Durante muchos años esa casa fue una extensión de la mía y, por ello, a mí me costó mucho acostumbrarme a no volver. 
Lo hice después con asiduidad. Me gustaba y me gusta visitar a los compañeros y compartir comida con Raquel; Recordar con Nani tiempos anteriores en la oficina de la calle de Alcalá; Comentar con Olguita lo guapa y delgada que está; Saber del hijo de Ana P.; Charlar con "la Moroni", con Pilili  y con el resto de compañeros. Mis recuerdos son todos muy gratos y siempre agradeceré a los compis lo bien que me reciben cuando me acerco por allí.
Naturalmente hay vacíos que por mucho que quieras no puedes rellenar, como la ausencia de nuestro jefe, que a mi no me permitía subir a la sala de trabajo de los empleados; Lo mas triste de todo era pensar que no estaba y, lo peor, que ya no estaría nunca más. Pero bueno, él estuvo y fue un maravilloso jefe, al que todos los empleados que dirigió le deben agradecimiento.
Hace ya algún tiempo que no los visito y esto hace que tarde más en hacerlo. Me da mucha pena, pero creo que ya pasó ese tiempo. Ahora hay gentes nuevas. A unos los conozco poco y a otros nada, por lo que ya no es lo mismo.  
A pesar de todo,  a los que conocí cuando trabajaba allí, a los que conocí cuando ya no trabajaba allí, y a los que no conozco, para todos mi afecto. y mi agradecimiento.

Conchita Zabala.

martes, 10 de mayo de 2016

Tarde de lluvia

Esta tarde he salido a pasear bajo la lluvia, aunque mejor expresado: ¡¡BAJO LA MANTA DE AGUA QUE CAÍA!! Y sí, ¡que felicidad, que contento! ¡Como he disfrutado! Me he calzado mis botas de agua y me he puesto un trozo de plástico, con capucha y mangas que simula ser un impermeable, que compré hace un montón de años en una tienda de "Todo a 100", en El Tiemblo.
He bajado a la calle, y llovía, sí. He comenzado a caminar y, de pronto, las nubes han jarreado de manera inmisericorde. Han ido llenándose los huecos  de la carretera y mis pies me han llevado hacia ellos, hundiéndose en el agua y salpicando la misma sin consideración.  ¡Ohhhhh, que bien lo he pasado! He caminado calle abajo, sintiendo como los goterones chocaban contra el plástico, sin mojar mi ropa. He visto un banco (de los de sentarse) y allí me he dirigido alegremente. Me he sentado sobre él y así me he quedado un buen rato, absorta en tan magnífica sensación.
¿Que resulta mi conducta un tanto extraña? ¿Por qué? Me gusta la lluvia. ¡¡No, me encanta!! 
Quizás a otras personas, o a muchas, les guste también, y lo comprenderán. ¿Acaso no hay personas a las que les entusiasma el calor, y cuanto mas calorcito, mejor? Pues yo no soy de esas.
En fín, que ahora mismo estoy pletórica. ¡¡No digo más que voy a hacerle la cena a mi marido y no me importa!!
Conchita Zabala






domingo, 14 de febrero de 2016

Carta a mi querida madre.

Querida madre,
quisiera no tenerte que decir
la añoranza que yo siento
al estar lejos de ti.

No controlo mi congoja,
ni mis lágrimas por ti;
te lloraré mucho tiempo.
Me dejaste. Te perdí.

Te quiero, madre, te quiero.
Y aunque lejos de mi lado,
te contaré el transcurrir
de los que aquí hemos quedado.

Nunca llenaré el vacío
que tú dejaste en mi alma,
al marcharte de mi vida
de manera inesperada.

Un beso, madre querida.
Si te llega con retraso,
es porque te encuentras lejos.
El Cielo no está cercano.

Te compensaré algún día
por los muchos que han faltado.
Será cuando estemos juntas.
Cuando yo vaya a tu lado.

Conchita Zabala.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Los concursos de la tele

¡¡Que disgusto, que disgusto!! ¡¡Acaba de terminar por hoy el  programa "Pasapalabra", y GERO ha quedado eliminado por su magnífica oponente!!  ¡Tremendo, tremendo! Si ya lo dije yo nada mas verla: "Esta chica vale" y, mira, hoy he comprobado que tenía razón.
¿Saben de lo que hablo, verdad? Sí, es ese programa concurso en el que se ganan euros a raudales por definir las preguntas que les lee el presentador. Ejemplo: ..... bueno, mejor no pongo ninguno, no sea que ignore la definición. En fin, el caso es que hoy Gero, que ya es veterano en este concurso, ha perdido, y yo he sufrido, y mucho, ya que lo que deseo es verle vencedor y llevarse los novecientos y pico mil euros en liza, naturalmente siempre que complete el rosco. Hoy no ha podido ser; tendrá que luchar mañana por la silla azul. 
Espero que entonces venza a su oponente y continúe concursando, por poco tiempo, eso sí, y que finalmente consiga llevarse tan suculenta cifra.
En estos tiempos de crisis, la tele es la tabla de salvación para algunos; otros nos conformamos con disfrutar de la alegría de los que tienen la suerte de ganar. ¡Es un chollo! Te dan miles de euros tan solo por decir en directo una frase determinada. ¡Fácil!; Por darle vueltas a una ruleta y, si no caes en "quiebra", dices unas letras y, anda, mas dinerito! Y más y más y más...... ¡Genial! 
Ahora bien, el numero uno  de los concursos,  según mi opinión, es ese que deja caer a los concursantes que no saben responder a lo que se les pregunta, por ese agujero tenebroso, y que nadie conoce el fondo del mismo. ¡Que mala uva tienen estos guionistas! Pero, mira, si tienen suerte y el que cae es el concursante central, tienen la oportunidad de llevarse al bolso otros cuantos miles. ¡¡"Ave María...."!!
De todos modos yo creo que no compensa, sobre todo si tienes que:  "Mejorar o montar un pequeño negocio; Comprar un coche, ya que el que tienes está algo cascado; Ayudar a la familia a salir de apuros; Ayudar a alguna ONG, porque entiendes las necesidades ajenas y, si sobra, pagar a tus padres
el viaje que nunca pudieron realizar". ¡¡Pues te quedas sin gorda!! Nada, mejor no caer en la tentación de escribir al programa en cuestión.
Mejor contar con lo que tienes seguro, que no con lo improbable. Eso es lo que pienso.

Conchita Zabala.





sábado, 2 de enero de 2016

Año Nuevo.

2016, un año muy comprometido. Todos esperamos mucho de él, especialmente los "antiguos" que, además de prosperidad, amor, paz en el mundo, etc., añadimos  a nuestras demandas ¡la salud! con lo complicado que resulta conseguirlo Y, claro, el Año Nuevo se ve y se desea para cumplir nuestros deseos. Como es lógico, en bastantes ocasiones no lo consigue, haciéndole perder credibilidad. Y eso que se le reduce algo el trabajo en nuestro caso, puesto que ese apartado no queda incluido en nuestras peticiones, por razones obvias.
En mi caso, a pesar de haberle pedido, incluso implorado, que hiciera desaparecer mis achaques, propios de la edad, no me ha hecho ni caso (ya he dicho que esto de la salud es complicado conseguirlo), y me ha dejado en mi creencia de que esto del año nuevo es un tongo; Que las uvas y el brindis de la última noche del año tan solo sirve para jalearnos entre todos y desearnos lo mejor, quedando claro que son buenos deseos y nada mas, y que el muy ladino no pone nada, o muy poco, de su parte.
A pesar de ello, yo sigo pidiéndole lo de siempre, por si acaso en alguna ocasión me veo favorecida por su influencia y casi que borro lo malo que he dicho de él, no sea que....
Tal vez mis deseos, deseados con toda la fuerza de que soy capaz, ayuden también, por eso le imploro que todas las personas de buena voluntad reciban del 2016 un aluvión de cosas buenas, incluida la salud.
(Creo que haré las paces con 2016, pues termina en 6, que es mi número favorito)
Conchita Zabala

martes, 9 de junio de 2015

Calor de verano

Estamos en puertas del verano (al menos lo parece), otro año mas. De nuevo ¡¡Que calor! Esas son dos palabras que no borro de mi boca durante la estación veraniega.  No me gusta, no me gusta nada el calor tremendo del verano. Ni el sol abrasador que se sufre en la playa. No me gusta rebozarme, ni tan siquiera salpicarme con su arena. ¡¡Que molesto!! Te quemas los pies; te encuentras pegajoso, debido a la "mano" de crema que debes untarte para que el bendito sol no te abrase la epidermis y te salgan unas ampollas de cuidado,  sabiendo como sabemos ahora que debemos conservarla sin maltrato solar,  para que en la vejez no nos aporte algún problema no deseado.
No me gusta tomar el sol, ni bañarme en sus aguas. Ni tan siquiera cuando hube de ir cargada con silla, sombrilla, etc., portando, además, agua para los niños; los gorritos, muda de bañadores,  las palas y  los cubitos y los rastrillos para construir presas, o castillos; la merienda y una pila de toallas, tratando inútilmente de no  molestar al vecino que tienes pegado, ni siquiera entonces me gustaba..
Lo que a mi de verdad me gusta es ver el mar. Disfrutar de él, pero sin meterme en sus aguas. Disfrutar de su olor y pasear por su arena a primera hora de la mañana, cuando le playa está vacía. O dormirme escuchando el sonido de las olas al chocar contra las rocas. ¡Grandioso! No me gusta el verano, a excepción de ésto.
Y después de este infierno, llega el fresquito. ¡¡Ohhhh, que gozada!! Claro que ya no puedes ponerte vestiditos favorecedores, que dejan mostrar el moreno de la piel y lo guapa que estás y te encuentras el primer día de trabajo. Monísima. ¡Que morena! ¡Y que guapa! Pero ésto dura poco. Cuando yo me lucía me duraba un suspiro el moreno. Rápidamente desaparecía como por arte de magia. Los fines de semana, sí, en el pantano de El Burquillo, bien...., pero poco a poco ha ido desapareciendo mi afán por el curtido de la piel.
Como digo, me gusta el fresquito, la lluvia (sobre todo); la nieve (bella, bella), y el color gris de esos días, aunque éstos duran poco.
El caso es que no me gusta el calor (el sofocante, claro)
Disfruto bajo la lluvia.
Y pienso que la nieve realza tanto el paisaje que contemplarlo es una maravilla.
Espero con impaciencia que llegue para disfrutar de todo lo que nos ofrece esta fresca  y bonita estación.

Conchita Zabala.